Con tristeza me levanto y veo el vaho en mi ventana, preguntándome si seguir soñando o afrontar el frío que entrará en mi cuerpo a la de TRES.
Y a la de TRES me pregunto que sería de mi contigo, permitiéndome pintar tus labios mientras te explico como ha ido mi vida en TU ausencia.
Me duele, y al mismo tiempo me cura pensar en tí. No te mentiría si te dijese que hay trozos de mi piel que aún gritan tu nombre, que no recuerdo tus olores, colores ni sabores pero sigo con este hambre voraz de saborearte.
Tan temprano como se acerca el verano, me acuerdo de ti, de esa boca lanzándome una bala que aún tengo clavada en esta herida que no se cura pero si cicatriza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario